“¿Por dónde ha entrado usted? Por la puerta. ¿Sabe usted que no se puede
pasar? He pasado. ¿Quién es usted? Un periodista”… Donde quiera, como quiera y con
quien quiera. Sí, así vivo mi pasión periodística. Ser mujer periodista en una
sociedad machista, es una locura.
El sonido de
tacones al llegar o las zapatillas bien puestas para correr en un desalojo. El
rímel bien puesto y las lágrimas que corren por el rostro después de ayudar a
niños violentados. El perfume que embriaga al más inocente y el sudor que corre
por el cuerpo en una jornada de trabajo bajo el intenso sol. La motivación
capaz de derrumbar la torre más alta y las amenazas por luchar contra la
corrupción. Ser femenina y aguerrida a la vez, ser amada y odiada. Para
algunos amiga, para otros la verduga.
La
incorporación de las mujeres al mundo del periodismo ha sido lenta a la vez que
abrumadora. Al igual que las mejores pasiones, el periodismo se ha convertido
en la profesión que hace vibrar a nosotras las del sexo que dejó de ser débil.
Hablar de la
mujer en su rol de periodista, nos invita a pensar en la imagen de alguien con
carácter fuerte, capaz de preguntar y dar salidas a una labor que anteriormente
estaba diseñada sólo para hombres. La profesión periodística ha vivido y está
viviendo en los últimos años una constante feminización, mujeres periodistas queriendo
poner en aprietos a sus entrevistados y a veces hasta volviéndose antipáticas
frente a sus colegas del mismo género.
Escritoras
como María Jesús Alvarado, autora de numerosos artículos sobre educación,
feminismo, indigenismo, que durante el Oncenio de Leguía, sufrió cárcel y
exilio por sus ideas sociales. Las primeras décadas del siglo XX tienen en
Ángela Ramos y Magda Portal (poeta de la vanguardia) dos figuras de enorme
importancia que hacen del periodismo la vía de sus propuestas sociales. Ambas
amigas cercanas de Mariátegui, la primera, autodidacta, escribió en El
Comercio, El Tiempo, La Crónica, Mundial y Amauta, entre otras publicaciones.
Magda, poeta y política se dedicó al periodismo hasta los últimos años de su
vida.
El
1 de octubre se celebra el Día del Periodista como un reconocimiento a la
esforzada labor que muchos colegas realizan a diario para llevar información a
los ciudadanos. Hoy en día son más las mujeres que ejercen el oficio de periodista, profesión que
durante mucho tiempo estuvo reservado a los hombres, algunas de ellas eligieron
dedicarse al periodismo de investigación y denuncian las violaciones a los
derechos humanos, la corrupción, o abordan temas tabú. Su trabajo sobre temas
delicados molesta y, al igual que sus colegas masculinos, las periodistas son
víctimas de intimidaciones, acosos, amenazas, agresiones, e incluso asesinatos.
El simple
hecho de ser mujer periodista puede considerarse en ciertas sociedades
“contrario a las normas sociales” y ser causa de represalias. Muchas
mujeres prefieren guardar silencio sobre las dificultades y los riesgos a los
que se enfrentan en el ejercicio de una profesión que sigue siendo
mayoritariamente masculina.
Cerca de dos
tercios de las 977 mujeres periodistas entrevistadas afirman haber sido
víctimas de intimidaciones, amenazas o abusos relacionados con su actividad
profesional. En una tercera parte de los casos, los responsables fueron los
colegas y el jefe. Casi la mitad de las mujeres periodistas se han enfrentado
al acoso sexual, y más de una quinta parte, a la violencia física. Pese al
impacto psicológico de estos abusos, el silencio sigue siendo la regla; la
denuncia, la excepción (Informe Global sobre el Estatus de las Mujeres en los
Medios de Comunicación)
¿Eres
periodista? ¿Eres mujer? Cada vez se ven menos rostros de admiración al hacer
estas preguntas. Hoy en día la mujer ha ganado un espacio importante en los
medios de comunicación. El periodismo también lleva tacones.
Los tacones y
la pasión, ser aguerrida, luchadora y no tener miedo a decir la verdad,
se ha vuelto la insignia con la que muchas mujeres a diario ejercen su
profesión periodística.
“Creo que
para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena
mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos
periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los
demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.
Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de
su destino” Ryszard Kapuscinski
La locura de ser periodista….algo de lo que no puedes
escapar
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