Un segundo de debilidad puede hacerte
soñar y subirte al cielo, pero al mismo tiempo te genera una brutal caída hasta
el infierno de Dante Aligheri, tétrico y castigador, de este modo recibimos lo
que deseamos. La vida es así, una suma de premios y castigos… si me preguntas
qué prefiero, solo digo, ¡saca el látigo nomás!....
Y
aunque a veces las llamas que arden del infierno suelen ser agradables para
darnos calor, también suelen resultar mortales, pues en segundos terminas
gritando y pidiendo auxilio. Así que queridos amigos y amigas “pecar”, cuesta y
caro.
“No
lo pude evitar. Fue más fuerte que yo. Fue más fuerte que “nosotros”. Me olvidé
de todo. No estaba pensando. La pasión me venció. No pude hacer nada. Estaba
indefensa. Tú no estabas. No sabes lo que es sentirse así. Fue un segundo de
debilidad. No estaba en mis cabales. Me dejé llevar por el momento”.
Admitámoslo, a todas y todos nos pasa alguna vez.
La mancha de los
infieles cuando se ven contra la espada y la pared de la verdad, nos ponen
estas y muchas frases más, ¿Les creemos?
Yo voto por un gran NO. Ya. Esas son puras mentiras.
¿A
quién creen que engañan? Por supuesto, a los que se encuentran frente ellos, más
conocidos como los cretinos que acaban de confesar a la fuerza, o porque no les
queda otra ante un evidente ampay de que ha puesto los pies, las manos, los
dedos, los labios, la mente y el corazón en otro plato.
Las
y los que hemos estado mirando a los ojos a esa moneda de dos caras, sí ese
mismo que nos cambió por otra persona, sabemos que no se puede, que el temple
de acero y el orgullo en lo más alto son sólo clichés de libros de autoestima, los
populares talleres de pareja de Tomas Angulo o el
título de alguna película.
Conozco
a más de una Candy que se computa la virgen enamorada, novia y esposa inmaculada, claro, en sus sueños
podría pasar ello, porque en la vida real podría ser apedreada por pecadora.
¿Soné realista?, bueno eso fue, para mi club de fans que a diario me pide que
chanque a las mujeres y haga un stop con
los hombres. Afirmo que en infidelidades, las mujeres son más inteligentes, lo
hacen mejor y no son detectas. Los hombres por el contrario hasta para poner los
cuernos son torpes, porque a la vuelta de la esquina son descubiertos, y zasss
con dos o tres hijos con cada amante, ingenuos infieles jajaja
Nunca
falta el hombre invisible, aquel que niega el ampay, nunca estuvo en ese bar
con la voluptuosa gringa con su plata, él estaba en su camita viendo los Simpson,
pero que tal frescura, piensan que somos tan tontas como la gringa a la que
levantaban en su noche de patas.
Sin
lugar a duda, a las finales terminamos creyendo el floro barato que nos da,
creemos que es su tía solterona que llegó de viaje y que no podía hacerle el
desplante. Entonces en ese momento pensamos que estamos protagonizando la
telenovela de las tres de la tarde, sentimos que estamos en todo nuestro
derecho de acusar y recibir una explicación, algo, lo que sea que calme un poco
todo esa mescolanza de emociones, y entonces el rey del Bla-bla-bla hace su
aparición y sigue con su palabreo, hasta marearnos y mismas Maria la del
barrio, les gritamos “Nanditooo”.
Ya
pues, esto no es una ranchera. Esas palabras exculpatorias y manipuladoras lo
único que hacen es aminorar la responsabilidad de los cuernos puestos y
trasladar la culpa a cualquier cosa menos a ellos mismos.
Lo
siento pero no existe ninguna fuerza sobrehumana ni poder sobrenatural que nos
haga adúlteros. La infidelidad no funciona como una alcantarilla en la vereda
en la que uno cae sin darse cuenta, ni como un tsunami que te arranca de los
brazos de uno para caer cómodamente en los brazos de otro. La pasión no es un
imán gigante que te jala sin que lo puedas evitar a hacia una tercera, cuarta o
quinta persona.
No hay canciones que
repitan el coro, no hay comida mal hecha que volvamos a comer, no hay cuernos
que podamos aguantar. No hay segundos de debilidad, la razón siempre está
despierta, no tratemos de mentir. Y aunque muchos piensen que “El cuerno es
como la muerte, porque nadie se libra”, yo bailo con compás, esquivando los
abismos, sin adrenalina del engaño y disfrutando la vida. El amor es de a dos
no de a tres…. Practíquenlo.
“En la fiesta del tango se baila de dos, el resto es el
público espectador”.
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