Es tan común escuchar en
cualquier lugar del país, el referirse a las mujeres de la selva como las
“calientes”, “fáciles”, “ardientes”, o simplemente utilizar el apelativo de
“charapita”, ese rumor, mito o estupidez, como quieran llamarlo, es tan
irritante como cuando quieres dormir y escuchas el latente zumbido de un
mosquito, eso sin decir de lo asqueroso que de por sí resulta este mosquito,
¿por qué afirman esto?, pues lo dicen para identificar la “cualidad” de su “muy
ardiente” comportamiento sexual.
Esto fue lo más gracioso y estúpido que escuché, alguien comentó que las mujeres selváticas “andaban sin ropa interior” o que “van al acecho de cuanto hombre apareciese frente a ellas”, cual perras en celo, asumí que lo decían en broma, pues no, era en serio.
Desde niña este tema me puso siempre de mil colores, no es secreto que
mi carácter es muy especial y me enciendo mismo fósforo cuando lo rozas en la
cajita, me enojaba, discutía y con pecho de gallina de granja , robusta y firme
sacaba cara por las mujeres de la selva, mis
paisanas, porque no somos nada de los mitos
que frescamente salían de la boca de hombres y mujeres; o al menos eso
pensaba.
El fin de semana pasado el cuerpo pedía relax y diversión, así que accedí
a salir con una gran amiga “Clau” y 3 amigos más, de Lima “Antonio” y su primo
y un chileno “Marco”, todo estaba perfecto, el carro, la música y nos
embarcamos así en la ruta de la diversión. Mi amigo el chilenito, algo ingenuo
y curioso me dijo que quería saber si el mito de la selva que le habían contado
era cierto, giré a ver a Antonio como quien reclamarle por lo que me decía el
chilenito, recibiendo con un gesto de yo no fui, aseveré contra el chilenito y
le dije “compruébalo”, esto porque pensaba que esa noche no se levantaría a
ninguna mujer.
El mito de la mujer "charapa", ardiente, fácil y proclive a
favores resucita de cuando en cuando de sus cenizas, como el ave fénix. Creída
de que este mito no se concretaría esa noche, me di contra la pared, pues
apareció un amigo de un amigo de Antonio y éste traía consigo a su “esposa” y a
una amiguita, que si le mirabas de lejos era mujer bonita y si te acercabas era
fea y travesti.
La “esposa” con micro-vestido
estaba al lado de su supuesto esposo y la de “blanco” puso el ojo, la bala y el cuerpo encima del
chilenito, tragos van, tragos vienen, la de “blanco” resulto tener la habilidad
para encender al chilenito, se ponía sexy, bailaba, arañaba, y lo seducía en
delante de todos, asumiendo esto el chilenito estaba “feliz”.
En pleno clímax sonó el hit amazónico “por ahí no”, no fueron ni 2 segundos y la de “blanco” le puso las
nalgas en la cara del chilenito, alborotando las miradas de todos, cuando la
minina se calmó, cerró con broche de oro diciéndole que quería conocer el
camino a la felicidad y se alzó sutilmente el vestido, más que excitar a mi
pobre amigo chilenito, lo apagó y en menos de 20 minutos la de “blanco” desapareció.
Antonio tan cortés traía 1, 2, 3
wiskys a la mesa y mismas abejas cuando encuentran miel, aparecieron de la nada
amigas de la de “blanco”, el grupo se llenó de extrañas en puti-vestidos mismas
travestis, yo estaba fastidiada como cuando te ensucias con dulce y la piel
queda pegajosa, así que Clau y yo decidimos irnos, Antonio se ofreció a
llevarnos a casa en el carro y por obvias razones el chilenito también quería
regresar a su hotel, ya no me daba cólera por creer en un mito, sino que me
daba pena porque el mito había resultado ser cierto y a él se le había quemado
la torta en la puerta del horno.
Camino a casa intentábamos animarlo y hacer mofa de lo acontecido y fue
ahí que divisé a un motokar delante nuestro, sorpresa, la de “blanco” y el “primo
“ de Antonio, ambos dirigiéndose al hotel donde el “primo”, “Antonio” y el
“chilenito” estaban hospedados, tremenda historia de enredo sexual, al llegar a
casa, me bajé y despedí, prometiendo a mi amigo el chilenito que esa noche
merecía contarla y aquí estoy escribiendo de ello.
¿Una mujer así merece respeto?, tan vulgar, tan degradante, tan culpable
quizás de que muchos hombres caigan en sus redes, puede estar en su lista, tu
enamorado, tu ex, tu primo, hermano, amigo, en este caso “ de la que se salvó
mi amigo el chilenito”….
“Sacavuelteras”,
“ardientes” “fáciles” “runamulas” se
encuentran en cualquier lugar del mundo y de los extremados ardores sexuales,
no se libran en ningún estrato socioeconómico del Perú y el mundo; esta vez no
defenderé a las mujeres, ni atacaré a los hombres, pero algo aprendí: de que
así como hay mujeres normales, hay de las vulgares y fáciles, es por ellas que
catalogan a las demás mujeres selváticas, por una pagamos todas, así es la
vida, injustamente real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario