Pegué un grito en el cielo cuando vi que la esposa de
mi primo no sólo regañaba a su bebé de
tan sólo tres meses porque había vomitado en el babero, sino además por la
palmada que le pegó en ese instante.
Me sentí impotente, pero lo único que pude decirle a mi primo fue: “muchas mujeres no nacieron para ser madres”.
Estamos acostumbrados a que la palabra
mamá sea sinónimo de amor, comprensión, ternura, pero hay mujeres que no
nacieron para ser madres, otras que sufrieron tanto en su vida que terminaron
arrasando con todo a su paso.
Más de una persona se ha sentido llena de coraje cada
vez que ve cómo una madre maltrata a su hijo, no le tiene paciencia, utiliza
malas palabras o literalmente “se desquita” con él. Eso sin decir, las que además se olvidan de
sus cuidados, de sus atenciones, las que poco les prestan atención a sus
enfermedades y las que creen que tuvieron durante nueve meses de gestación un
juguete en su vientre.
En Tarapoto hace más de una semana, una menor de dos meses de nacida fue encontrada sin vida en su cama, en donde estuvo descansando junto a sus padres. Al ser intervenidos por la policía señalaron que habían aplastado accidentalmente a la víctima.
Sin embargo el desenlace fue otro, ya que Karina Sánchez Durand, madre de la occisa,
confesará en la audiencia judicial que estranguló a su hija de dos meses de
nacida, porque no paraba de llorar y era una hija no deseada. Esta revelación
causó conmoción en toda su familia, quienes quedaron estupefactos y al pasar
los minutos no daban crédito a esta versión.
Se conoció que el fiscal Esteban Clavijo García,
solicitará al juez Gonzales Yovera que la parricida sea condenada a quince años
de prisión, por su parte el abogado Guillermo Chanjan Ghio, manifestó que
apelará el dictamen del magistrado para que su patrocinada afronte el proceso
en libertad.
Lo que parece
simplemente falta de paciencia o descuido por parte de la madre es en realidad
un problema de salud mental.
¿Por qué las madres asesinan?
Ha sido uno de los temas más recurridos por especialistas en todo el mundo,
pero la realidad es que no hay una explicación lógica de por qué sucede. En
muchos casos lo que ocurre, es que la madre también ha sido víctima de otras
personas, su pareja o sus padres.
Asesinato y sangre, donde sin duda ser
Madre no es sinónimo de amor y desprendimiento…
Andrea
Yates: Una fanática religiosa de Texas, EE.UU asesinó
a sus 5 hijos por miedo a que estuvieran poseídos por el demonio. En 2001,
esperó a que su esposo se fuera a trabajar y llevó a los niños a la tina, en
donde los ahogó.
Susan
Smith: Conmovió a la opinión pública y al mismo Bill
Clinton, luego de que pareció en la TV para denunciar el secuestro de sus
pequeños. La realidad es que ella los asesinó, al hundir el auto en que
viajaban, luego de que su amante la terminó.
Alexandra Tobías: Su bebé de tres meses la interrumpió mientras jugaba Farmerville en Facebook. La mujer de 22 años, sacudió a su hijo hasta que lo mató, pues no dejaba de llorar. Se fumó un cigarrillo y volvió a sacudirlo. Fue condenada a 25 años de prisión.
Galina Ryabkove: En 2012, esta mujer rusa lanzó a sus dos hijos desde un balcón, uno de cuatro y el otro de siete años, simplemente porque estaba harta de ellos. Las investigaciones revelaron que días antes, la mujer descubrió que su esposo la engañaba.
Verónica Aguilar Furlong: “No tengo dinero para darles de comer, no quiero verlos sufrir”, fue la declaración de esta poblana, luego de que mató a sus tres niños, poniéndoles raticida en sus milanesas. Las condiciones de extrema pobreza en que vivían, sacudieron al mundo.
Alexandra Tobías: Su bebé de tres meses la interrumpió mientras jugaba Farmerville en Facebook. La mujer de 22 años, sacudió a su hijo hasta que lo mató, pues no dejaba de llorar. Se fumó un cigarrillo y volvió a sacudirlo. Fue condenada a 25 años de prisión.
Galina Ryabkove: En 2012, esta mujer rusa lanzó a sus dos hijos desde un balcón, uno de cuatro y el otro de siete años, simplemente porque estaba harta de ellos. Las investigaciones revelaron que días antes, la mujer descubrió que su esposo la engañaba.
Verónica Aguilar Furlong: “No tengo dinero para darles de comer, no quiero verlos sufrir”, fue la declaración de esta poblana, luego de que mató a sus tres niños, poniéndoles raticida en sus milanesas. Las condiciones de extrema pobreza en que vivían, sacudieron al mundo.
Otty
Sánchez: Mató, desmembró y se comió a su bebé, luego
de que su esposo la abandonó. En 2009, Sánchez usó dos espadas para cortar a su
pequeño, masticó los dedos de sus pies, para luego comer una parte de su
cerebro.
Rocío
Hernández: Una madre mexicana que puso fin a las
constantes peleas que tenía con su esposo, compró gasolina; mientras sus dos hijos dormían la
lanzó sobre sus cuerpos y les prendió fuego. Los niños murieron por las
quemaduras.
Theresa Knorr: Tuvo cinco hijas, tres mujeres y dos hombres. Culpaba a las mujeres de su obesidad y de estar poseías por el demonio, así que las prostituía. Quemó viva a una de ellas y luego obligó a sus hijos a ser cómplices en el asesinato de otra de las chicas.
Theresa Knorr: Tuvo cinco hijas, tres mujeres y dos hombres. Culpaba a las mujeres de su obesidad y de estar poseías por el demonio, así que las prostituía. Quemó viva a una de ellas y luego obligó a sus hijos a ser cómplices en el asesinato de otra de las chicas.
“En ocasiones ser madre es sinónimo de
terror, no de amor”
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