AKRA

AKRA

martes, 9 de septiembre de 2014

Política circense

Disculpen la comunidad circense si peco de soberbia y hago alusión a su arte frente a la actitud política, pero  lo que sí voy a describir vehementemente es a la política San Martinense como tal, como un espectáculo que a ellos (partido y politiqueros) los reúne: el circo.

 No es que le encuentre algo malo a los circos en general, bueno aunque para ser sincera a los que usan animales y los maltratan, definitivamente sí los encuentro malos, pero al tomarla como referencia lo voy  a hacer porque considero que la política en el contexto que estamos viviendo y palpando se asemeja mucho a un tipo peculiar de circo. Se asemeja a uno lleno de payasos aburridos, sin gracia, repetidos y ajenos al público, donde todos los números artísticos ejecutados en él están a cargo de estos personajes de vestimentas, maquillaje y pelucas llamativas, los que supuestamente deberían hacer reír y que hace bastante tiempo, por no decir desde que empezó la campaña electoral  no hacen reír a nadie. Al contrario, ¡hacen llorar!.

¨Para empeorar las cosas, en escena se ven siempre los mismos. En algunas ocasiones dejan de aparecer algunos de ellos, pero al final siempre vuelven a aparecer. De yapa, confeccionan rutinas sin considerar lo que realmente hace reír a la gente y sin el objetivo de hacerla participar, trayendo como consecuencia inevitable la apatía total con la sociedad.

Ataques, peleas, trapitos sucios, audios, dinero y más dinero, lo único que corre es el dinero, justamente ese dinero que se recauda con las entradas al circo, sólo que ésta vez el circo no tiene como personajes a animales y seres sorprendentes, en este caso los que somos parte del circo somos la sociedad misma, como actores y como espectadores.

Con el tiempo nos hemos ido acostumbrando a ser parte de ese público falto de interés y nos hemos ido olvidando de algunas cosas, como que al circo se va a pasarlo bien y que en los verdaderos circos, los que merecen ser  llamados así,  debería existir una gran variedad de números artísticos. ¿Dónde quedaron los acróbatas? ¿Los magos? ¿Los traga fuegos? ¿Los contorsionistas? En el patético espectáculo que tenemos frente sólo podemos ver payasos y estos se encargan de todos los números artísticos. Eso sí, no lo hacen todo tan mal. Son tan rimbombantes a la hora de gastar bromas, hacer piruetas y contar chistes, que terminan por apartar nuestra atención de lo lamentables que son.

Súmenle a esto que se toman bastante en serio el trabajo y podemos ver todos los tipos de payasos que hay. Podemos ver a los elegantes y maliciosos, a los que se dedican a desbaratar las iniciativas de estoslos traviesos  y los torpes, los simpáticos, los mudos y sin duda los titiriteros… ¿Se les vinieron a la mente varios nombres de políticos por la cabeza?.... ¡Si tienen hasta casi las mismas características!

Pero no está todo perdido. Pese a que los auténticos dueños del circo nos han hecho creer por mucho tiempo que no hay más payasos y que no hay otros tipos de artistas y shows, eso no es así. No me cabe duda de que les conviene que creamos eso, pura propaganda subliminal,  mientras, tras bambalinas, disfrutan cómodamente de los jugosos beneficios del negocio, unos más que otros, se ríen cogiéndose la panza llenos de alegría y otros simplemente se enmudecen para ver si eso les da un voto a favor.

Sin embargo,  estoy consciente de la  existencia de montones de otros payasos, infinitamente más divertidos, de otros tipos de artistas y shows  que le darían otra tonalidad al circo, las entradas se venderían más y podríamos presenciar algo de calidad. Pero, ¿dónde están? están más cerca de lo que uno cree, aunque son muy difíciles de identificar, principalmente porque casi nunca los vemos en el medio más importante que utilizan los dueños del circo para difundir el espectáculo: la televisión (cuando logran aparecer, los de la televisión no vacilan en dejarnos claro que las posibilidades que tienen de llegar a formar parte del circo son muy bajas, por no decir nulas). Hay que buscarlos en otro lado. Esos sí que son hábiles.

Sin duda en el circo  se abre y presenta una guerra politiquera sucia, pues con tal de ganar, tener el poder y engordar de dinero, no les importa presentar su peor performance. Así suelen reír a pesar de que se burlen de ellos, pues estos payasos con complejos de magos sacan las cartas que tienen debajo la manga.

¿Cuántos payasos tenemos? ¿Cuántas entradas se venden en el circo?


No hay comentarios:

Publicar un comentario