Disculpen la comunidad circense si
peco de soberbia y hago alusión a su arte frente a la actitud política, pero lo que sí voy a describir vehementemente es a
la política San Martinense como tal, como un espectáculo que a ellos (partido y politiqueros)
los reúne: el circo.
No es que le encuentre algo malo a los circos
en general, bueno aunque para ser sincera a los que usan animales y los
maltratan, definitivamente sí los encuentro malos, pero al tomarla como
referencia lo voy a hacer porque
considero que la política en el contexto que estamos viviendo y palpando se
asemeja mucho a un tipo peculiar de circo. Se asemeja a uno lleno de payasos aburridos,
sin gracia, repetidos y ajenos al público, donde todos los números artísticos
ejecutados en él están a cargo de estos personajes de vestimentas, maquillaje y
pelucas llamativas, los que supuestamente deberían hacer reír y que hace bastante
tiempo, por no decir desde que empezó la campaña electoral no hacen reír a nadie. Al contrario, ¡hacen llorar!.
¨Para empeorar las cosas, en escena
se ven siempre los mismos. En algunas ocasiones dejan de aparecer algunos de
ellos, pero al final siempre vuelven a aparecer. De yapa, confeccionan rutinas
sin considerar lo que realmente hace reír a la gente y sin el objetivo de
hacerla participar, trayendo como consecuencia inevitable la apatía total con
la sociedad.
Ataques, peleas, trapitos sucios,
audios, dinero y más dinero, lo único que corre es el dinero, justamente ese
dinero que se recauda con las entradas al circo, sólo que ésta vez el circo no
tiene como personajes a animales y seres sorprendentes, en este caso los que
somos parte del circo somos la sociedad misma, como actores y como
espectadores.
Con el tiempo nos hemos ido
acostumbrando a ser parte de ese público falto de interés y nos hemos ido
olvidando de algunas cosas, como que al circo se va a pasarlo bien y que en los
verdaderos circos, los que merecen ser llamados así, debería existir una gran variedad de números
artísticos. ¿Dónde quedaron los acróbatas? ¿Los magos? ¿Los traga fuegos? ¿Los
contorsionistas? En el patético espectáculo que tenemos frente sólo podemos ver
payasos y estos se encargan de todos los números artísticos. Eso sí, no lo
hacen todo tan mal. Son tan rimbombantes a la hora de gastar bromas, hacer
piruetas y contar chistes, que terminan por apartar nuestra atención de lo
lamentables que son.
Súmenle a esto que se toman
bastante en serio el trabajo y podemos ver todos los tipos de payasos que hay.
Podemos ver a los elegantes y maliciosos, a los que se dedican a desbaratar las
iniciativas de estos, los traviesos y los torpes, los
simpáticos, los mudos y sin duda los titiriteros… ¿Se les vinieron a la mente
varios nombres de políticos por la cabeza?.... ¡Si tienen hasta casi las mismas
características!
Pero no está todo perdido. Pese a
que los auténticos dueños del circo nos han hecho creer por mucho tiempo que no
hay más payasos y que no hay otros tipos de artistas y shows, eso no es así. No
me cabe duda de que les conviene que creamos eso, pura propaganda subliminal, mientras, tras bambalinas, disfrutan
cómodamente de los jugosos beneficios del negocio, unos más que otros, se ríen
cogiéndose la panza llenos de alegría y otros simplemente se enmudecen para ver
si eso les da un voto a favor.
Sin embargo, estoy consciente de la existencia de montones de otros payasos, infinitamente
más divertidos, de otros tipos de artistas y shows que le darían otra tonalidad al circo, las
entradas se venderían más y podríamos presenciar algo de calidad. Pero, ¿dónde
están? están más cerca de lo que uno cree, aunque son muy difíciles de
identificar, principalmente porque casi nunca los vemos en el medio más
importante que utilizan los dueños del circo para difundir el espectáculo: la
televisión (cuando logran aparecer, los de la televisión no vacilan en dejarnos
claro que las posibilidades que tienen de llegar a formar parte del circo son
muy bajas, por no decir nulas). Hay que buscarlos en otro lado. Esos sí que son
hábiles.
Sin duda en el circo se abre y presenta una guerra politiquera sucia,
pues con tal de ganar, tener el poder y engordar de dinero, no les importa
presentar su peor performance. Así suelen reír a pesar de que se burlen de
ellos, pues estos payasos con complejos de magos sacan las cartas que tienen debajo
la manga.
¿Cuántos payasos tenemos? ¿Cuántas
entradas se venden en el circo?
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