Cuando
el cuerpo viaja por su propia cuenta alterando alguna de sus funciones, aparece
esa sensación de no poder controlarlo, entrando en trance, vibrando, sacudiendo, en ocasiones se derrumba todo y
a veces solo se desordena.
Cuando
retomas la conciencia no sabes qué decir, porque no sabes lo que ha sucedido, a
medida que el placer va aumentando, el éxtasis está próximo. A veces sudas por la
sensación de nerviosismo y el ritmo del corazón, en ocasiones puede llegar a la
taquicardia. Pero, ¿por qué temblamos?
Hay
momentos que nuestro cerebro deja de tener un control con todo nuestro cuerpo, no existe respuesta física en nuestro
organismo y es común que algunas personas empiecen a temblar, en el pecho, en el
abdomen, en la pelvis y hasta por la parte más escondida del cuerpo. A veces se
manifiesta en sueños y en otros, es la placentera realidad. Hay temblores de
todo tipo y tu cuerpo lo sabe.
Estaba
durmiendo y comencé a sentir algo raro en mi cuerpo, sudaba, temblaba, quería
gritar y no podía, pensé que era un sueño, pero algo fuerte me despertó, me
paralicé, quise moverme con libertad pero sentí una tensión en los músculos de
mi espalda, como alterados o rígidos, inmediatamente cogí mi móvil, lo encendí, iluminé el cuarto, me calmé rápidamente,
todavía seguía sintiendo el movimiento, sólo que era muy leve, en un par de
segundos el movimiento cesó por completo.
Estamos
sufriendo cambios climáticos severos y los movimientos telúricos son la
respuesta a ellos, esa vibración de la tierra
producida por una rápida liberación de energía, puede llegar a ser el temblor
más leve o el terremoto más fuerte. Los más pequeños liberan una energía
similar a la de un relámpago, pero los
más poderosos podrían igualar al consumo anual de electricidad y superan
a las explosiones atómicas más potentes. Al año se producen más de 300.000
terremotos con magnitud suficiente para dejarse sentir a lo largo y ancho de
todo el mundo, pero por suerte la mayoría son temblores pequeños y que producen
pocos daños.
Un movimiento telúrico es
peligroso, puede incluso ocasionarte la muerte, con la llegada del sol
incandescente o con el perturbador friaje, estamos más expuestos a sentir estas
descargas. Si llegas a sentir un movimiento por más inofensivo que sea, es importante
moverte estratégicamente para estar a buen recaudo, no te muevas por mover,
muévete más y bien, porque con esa movida puedes asegurar estar libre de
peligro.
Nuestro cuerpo de vez en
cuando necesita de unas buenas sacudidas, para reaccionar, para mejorar, para
disfrutar más del sol, para bailar bajo la lluvia, para sentir que el amor
corre por todo el cuerpo. Por eso, un temblorcito siempre es bueno, pero no el
movimiento telúrico, sino el del amor, ese que te mueve los sentidos y que
también te mueve el corazón…
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