Todos lo quieren, lo buscan, hacen hasta
lo imposible por tenerlo y cuando se obtiene, entonces es el grito, la victoria,
la emoción, la risa y el llanto. ¡Y
ya!... Terminó. ¡Qué alivio! ¡Qué rico!.... ¡Por fin!
El placer no sólo se encuentra en el sexo, sino
también en algo menos íntimo y más bien mundano y popular: el fútbol.
El sexo y
el fútbol, similitudes excitantes. Uno es la equivalencia del otro, no por los
minutos, sino porque esperamos el clímax final y hacemos todo para que esto
suceda.
La fiebre del fútbol. 90 minutos. Cervezas,
apuestas y excitación porque el equipo favorito anote goles y gane. El gol en
la portería propia o contraria, afecta nuestro estado de ánimo. Nos alegra si
se anota; nos causa desazón si fallamos.
Es un juego y se disfruta al máximo. El mundo deja de
existir y no hay poder terrestre que quite tu atención sobre la pelota que pasa
de un pie a otro para llegar al arco.
El orgasmo y el gol, son fáciles de
sentir, pero difíciles de obtener. Eduardo Galeano, aclara este tema en su
libro "El fútbol a sol y sombra" y dice: "El gol es el
orgasmo del fútbol; como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en
la vida moderna. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre ¡gooooooooooooooooooooooool!
en la garganta de los relatores de radio, de hombres y de mujeres”.
Antes, el fútbol en su mayoría era
seguido por hombres más que por mujeres. Como a ambos nos gusta el clímax
orgásmico, ahora el fútbol es adorado por todos y todas. Muchas mujeres se
llevan muy bien con la pelota, son expertas en todos los pases y estrategias
plasmadas en la cancha. Su mayor atracción visual, son los futbolistas sudorosos que corren de un lado para otro. A
ellas, el fútbol las apasiona.
El fútbol pueda traducirse como un
orgasmo multitudinario, de gritos unísonos. Si tu equipo gana, te dejan
una sonrisa cómplice y aliviada de tensión. Si pierdes, te sientes
decepcionado, pero con la esperanza de sentir algún día el orgasmo entre
pelotas.
¡Lo admito!, también soy adicta al fútbol, grito, deliro, cojo una chela y celebro cuando se juega. A las finales, el fútbol seduce, excita y enamora. Se vuelve poesía ante mis ojos, no sólo por la euforia que genera el fútbol en todo el mundo, sino también por los cuerpos perfectos de quienes se encargan de demostrar sus dotes al manejar la pelota traviesa. Ellos hacen del fútbol, un deleite.
Para mí, un orgasmo es como la búsqueda
ansiada por el gol, es delirar, es lanzar adrenalina por doquier. Es sentir que
cuando yo quiero, puedo gritar y sentir. Formas y tonalidades, sensaciones y
explosiones.
11 hombres, una cancha y yo gritando de placer….Y a ti ¿Quién te hace gritar?
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