“Es la tempestad de mis sentidos doblegando la selva sensible
de mis nervios. Es la carne que
grita con sus ardientes lenguas, es el incendio. Y estás aquí, mujer, como un
madero intacto, ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas hacia tu cuerpo lleno, como la noche,
de astros” Pablo Neruda
Es una mala fama que se ha divulgado de la peor manera, se ha
convertido en una cicatriz en la frente, que nos recuerda a cada instante que
las selváticas somos carne para sexo.
Nos
caracterizan como féminas al borde del camino, esperando sonrientes y
semidesnudas, incivilizadas y necesitadas de amor. “Mujer ardiente” este apelativo recae en cualquier amazónica, la cual
manifiesta una insaciable sexualidad y directa expresión, sobre todo ante
cualquier hombre que incursione en su mundo. Esta representación se refiere a
una mujer deseante y siempre disponible para la actividad sexual.
¿De dónde eres?, mientras responde, el imaginario masculino
va despojándose de lo más íntimo de sus deseos. Te desnudo y te exploró hasta
conocer si es verdad las historias en las leyendas sexuales, replica campante
con una insinuación, que según él, es una oferta que no se debe perder.
Muchas mujeres de la selva se ven maltratadas por estereotipos encarnizados y divulgados que solo atentan contra su libertad: "oye flaca, las mujeres de la selva son muy ardientes, ¿puedo comprobarlo?” “¿Cómo eres haciendo el amor? Es tan común escuchar en cualquier lugar del país, el referirse a las mujeres de la selva como las “calientes”, “fáciles”, o simplemente utilizar el apelativo de “charapita”, exponiendo a la mujer como presa fácil de cualquiera.
En el Perú, la amazonia siempre ha estado asociada con la sexualidad, con esa primitiva percepción de un carácter sexual excesivo que ha sido atribuido especialmente a la mujer amazónica y se encuentra sintetizado en la figura de “charapa ardiente”. Gran equivocación que sale de boca de hombres y mujeres de toda condición económica y social.
“Me fui a estudiar a Lima y mi tía me presentó a sus
vecinos y les comentó de dónde era, inmediatamente ellos comentaron
expresivamente…uyyyy una charapita, que rico. Sin embargo lo más gracioso y
estúpido que escuché, es que alguien comentó que las mujeres selváticas andaban
sin ropa interior o que van al acecho de cuanto hombre aparece”
Durante años tuve que lidiar con preguntas como ésta: “¿Es
verdad que las chicas de tu tierra son ardientes y fáciles?, algo que me hacía
poner de mil colores y de esta manera me ganaba pleito con más de uno, que
terminaba trasquilado tras su comentario o pregunta con alta dosis de
ignorancia.
¿Qué
cualidades tiene la sangre caliente? Las mujeres tenemos muchas
cualidades que van más allá de la sexualidad y sensualidad. Sabemos defendernos
ante seres humanos e inhumanos, tenemos ciertas creencias políticas y algunos
ideales por los que luchamos.
El mito de la mujer "charapa", “ardiente”, “fácil” y proclive a favores sexuales, resucita
de cuando en cuando de sus cenizas, como el ave fénix. Sin embargo, en todas partes hay prostitutas, mujeres
sangronas, jugadoras y de mal vivir, y es sucio estereotipar y destacar solo a
las amazónicas.
En ciudades con temperaturas por encima de los 30 grados es
natural vestirse con poca ropa y ¡ojo!, eso no es provocación. La alegría es
una parte de la personalidad de las personas de la selva, no es un sinónimo de
chica fácil. La región no tiene nada que ver con el comportamiento sexual de
las mujeres. No por ser de la selva, eres más o menos sexual que otras mujeres.
Ha pasado una semana de la celebración de la Fiesta de San Juan y estos estereotipos
siguen manchando a nuestra gente y a nuestra cultura. Es hora de poner fin a
los prejuicios contra la mujer de la selva.
Mujeres amazónicas, nuestra sangre
caliente es herencia genética y corre por nuestras venas quemándolo todo. Usemos
ese fuego para defender nuestras vidas, para demostrar que nuestra calentura es
porque somos mujeres luchadoras y ardientes por la batalla, por defender
nuestros derechos, por cumplir nuestros objetivos, por darnos nuestro lugar
libre en la cama, en la casa y en las calles. Nadie tiene el derecho de
definirnos como “fáciles” o como “carne de sexo para otros”
¿Tú eres
ardiente?....Yo no soy ardiente, yo quemo todo...
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