“No eres capaz ni siquiera de dar un minuto de amor, tu estúpido orgullo ha hecho creerte un ser superior, que piensa que sabe todo de la vida y no sabe vivir”. En la escena ella tan guapa y serena está reprochándole todo
lo que de él no sirve, sacando a la luz
lo inútil que es, y él por su parte, responde, “no pido, ni debo dar
cuentas a nadie, yo soy como soy”. Muy
valiente su respuesta, hasta que un NO ME JODAS termina por sacar los peores
infiernos internos que tenemos dormidos.
¿Quién jode a quién? ¿el hombre o la
mujer?, muchos hombres pregonan una sabia frase, con la que alardean siempre en
su grupo de amigotes “Mujer que no jode es hombre”, “O mujer que ya no te jode,
está jodiendo a otro”, simple, según ellos.
Algunos
dicen que quienes son "jodidas" son
las mujeres, y que incluso hacen "espíritu de cuerpo"
para hacerlo de manera grupal: "Son gremiales, sindicales, joden en grupo, trabajan
a presión, se
solidarizan y consiguen lo que quieren”.
No niego
estás afirmaciones, las mujeres tenemos intensidad innata, queremos hacer todo y
queremos todo en realidad, cuando tenemos simple migajas, ¡Jodemos!
Sin
embargo, el hombre hasta para joder es un caos. Así de simple, sino
es chicha, ni limonada, quieren maracuyá y cuando tienen maracuyá, no quieren
el que su pareja les ofrece, quieren de otro lado.
Las mujeres hemos
recibido muchas críticas, como Phillip Butters,
que afirma que la mujer jode de manera proporcional, según su estatura y
mientras más chata, más jodida. Esto es algo que me causo gracia, porque
para quienes me conocen, saben que soy chata y saben también que tengo mi
carácter bien puesto. Pero me escudo en algo, “lo mejor viene en pote pequeño,
hasta el veneno” y así con veneno incluido, le digo a Butters, yo no jodo, las
chatas no joden, las chatas matan. CHATA MALDITA jajaja
¿A que te suena mi
voz?, le pregunto a un aprendiz de cortejo,
es ronca, pero dulce, me responde. Sí, ese dulce es el peor, es un
veneno rico, dulcemente matador. ¿Me invitas a probar de ese veneno?, NO,
respondo, sí quieres morir hay bastante ácido muriático que puedes tomar.
“Soy linda, dulce y
tierna, hasta que me joden”. Las mujeres cambian de emoción rápidamente, pero sintonizan
mejor las emociones, sin embargo los hombres hacen cosas contradictorias,
cambian, la mujer se conforma a vivir de los recuerdos y con el tiempo el reclamo
aparece, “antes eras detallista, ahora ni una flor del cementerio me regalas”,
¿cierto o no? Esas flores ya no llegan a tu casa, llegan a la casa de la
“otra”, malllldiiiitaaa!!!
Seguimos con el Jodicidio…
Es sábado y no
contestó el celular en las 24 horas que marca el reloj, al día siguiente, el
muy fresco llama y dice “mi amor ayer estuve tomando con mis amigos (de quienes
conoces que son los más pendejos de la ciudad), pero no había mujeres, ¿vamos a
almorzar?”...en ese momento suena una dulce, pero eufórica voz ¡NO ME JODAS!, tururú…..
“Tú crees que yo me
chupo el dedo cuando me dice que su celular está apagado porque no hay señal”,
me comenta mi amiga, quien además está cansada de las infidelidades de su
pareja y por si fuera poco, está cansada
de que la llame todo el día, la controle, la cele, se moleste por la minifalda
que se pone. Hasta que NO ME JODAS MI
AMOR, terminó con la relación
destructiva que tenían.
“NO ME JODAS, me
estás volviendo loca, esa amiguita tuya
es una candy”, “Porque tu ex te dice corazoncito, cariño o precioso,
crees que soy tonta, lárgate con ella, pero a mí, NO ME JODAS”.
El ¡NO ME JODAS!,
las parejas suelen utilizarlas en los momentos de rabia, cólera, desesperación
y excesiva ansiedad.
Soy jodida químicamente
pura, una chata maldita como diría Phillip
Butters, siempre hay un modo alerta, cuando el botón rojo se enciende,
me pongo en posición defensa. Y aunque algunos digan que no, sino es todos los
días, pero con frecuencia, dicen NO ME JODAS, internamente o con voz propia,
nítida y firme, pero lo dicen.
Y ya pues, NO ME
JODAS, mi amor……
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