Yo cometo los peores
pecados bajo cuatro paredes, en ese infierno que me devuelve la vida, soy
heterosexual y me casaré en algún momento. Juan es homosexual y siente lo mismo
que yo, sin embargo a él lo repudian y termina quemándose en su infierno de
cuatro paredes para siempre.
Se ha levantado polémica
por la tan sonada unión civil. Lo bueno de todo es que se habla de ello con más
normalidad y están saliendo del clóset más personas. Lo malo y lo feo, es que
muchas personas se creen inquisidoras y si pudieran quemar a los gays en la
hoguera, lo harían.
¿Pavor?, que se besen en
las calles dos hombres, causa aquello; sin embargo que encuentren a una pareja
de heterosexuales teniendo relaciones en vía pública, no alarma. Que un
padrastro viole a una menor o que una mujer desquiciada maté a su hija de 2
años, tampoco alarma. Para mí, sin duda,
pavor es ello, pavor es tener que pensar que el país está enfermo por tanta
mala noticia a la que todos estamos inmersos, que a diario tengamos que vivir
con temor a que nos acosen en las calles, asalten o asesinen.
Muchos
creen que la homosexualidad es una tendencia, a raíz de tanto modernismo,
tecnología y nuevas ondas en el mundo, déjenme decirles que están más que equivocados, no solo ignoran la
historia, sino que al mismo tiempo dejan de lado la realidad. Desde el inicio
de los siglos hay seres humanos que se sienten atraídos físicamente por
personas de su mismo sexo. Hagamos una retrospectiva en la historia, en Antaño,
en la isla de Lesbos, en Grecia y en Roma la bisexualidad y la homosexualidad
no eran un asunto de esconderse, secreto, repudiado, era lo más normal en esas
sociedades.
Rescato
el comentario de la periodista Balbi, que me recordó la historia de la
democracia y fue Sócrates quien nos dejó ese gran concepto útil para la
civilización y él fue gay, creo fehacientemente que nadie se atrevería a llamarlo
maricón. Leonardo da Vinci, Shakespeare y hasta el bendito y macho Johnny
Weissmüller, actor que hizo de Tarzán, todos ellos eran gays. ¿Sorprendidos?
“Deberían
meterlos presos por inmorales” “Ahora hasta los cabros quieren derechos”
“Mátenlos dan asco”, con vergüenza ajena he presenciado este tipo de
comentarios. Yo soy una mujer, soy heterosexual, tengo familiares gays y muchos
amigos de la misma condición, los mejores amigos y seres humanos, pero me
alarma que los violenten verbalmente y les propinen los peores adjetivos,
cuando no le hacen daño a nadie, solo son
objeto de la desaprobación de la unión civil.
Hay
que entender algo muy básico y para ello no es necesario ser un sabio o un
genio. Nadie está pidiendo que se legalice matrimonios entre extraterrestres,
que existan viajes turísticos ida y vuelta en una hora a la luna, ¡No!
simplemente se pide igualdad de derechos. Debemos aprender a separar la Iglesia
del Estado, ya que no se pueden tomar decisiones basadas en la biblia, mucho
menos si los que pregonan la religión, en muchos casos son los peores cerdos
del mundo, o acaso nos olvidamos que existen pornógrafos, violadores, asesinos
y pedófilos que son miembros de las iglesias, esos existen en serie y nadie
hace algo para que el estado, basándose en la biblia, les apliquen sentencia
por cometer atrocidades.
Todos
estamos computarizados, se puede optar por la maternidad sin contacto sexual,
sin varón de por medio, también contratar a alguien para que geste a un niño
que no lleva sus genes. Pero todo ello no escandaliza tanto como las personas
gays.
En
realidad, no es escándalo, sino odio, repudio, asco contra quien no es como
uno. Nótese que la iniciativa de unión civil evitó respetuosamente la palabra
“matrimonio”, para que la propuesta no fuera picante. Como si el matrimonio
tuviera algo de purísimo e inmaculado cuando solo se trata de un contrato más y
mucho de esos contratos tienen vigencia a corto plazo, ya que en
heterosexuales hay más divorcios que
matrimonios.
La
comunidad gay tiene un gran poder económico y político. La adversidad les ha
enseñado que tarde o temprano la realidad se impone. Y consideran que esto no
es más que un traspié en el camino.
“Yo
quiero, por mil razones, poder estar en calma al pensar que, si algo me
pasa, mi pareja puede tomar decisiones por mí" (Ricky Martin). Sin
duda, todos apostamos por una sociedad justa, tolerante y respetuosa de las
diferencias. Hablamos de derecho, de igualdad, no de algo abominable.
¿Que regrese la Santa
Inquisición?, ¡Sí! pero para castigar a violadores, pedófilos, pornógrafos, NO
para castigar a los gays.
Hay homosexuales que son
más hombres, que muchos hombres que yo conozco.
En gustos y colores,
cada uno tiene libre albedrío….
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