La tarde no era la
misma, los colores del atardecer se escondían tímidamente, la llovizna resultó
aparecer como una amante intrusa y caprichosa, difícil poder deshacerse.
Juego de azares que
me llevaron hasta aquella entrada, la quedé mirando fijamente, ya no estaba del
otro lado de la vitrina mojada, estaba ahí en carne y hueso, mirando mi
reflejo.
Me había prometido tácitamente tener una
primera, con promesa a una segunda y fiel a mi estilo, allí estaba sentada
frente a él, no era el café lo que nos acompañaba, sino un vino bastante
aromatizante. Su inseparable acompañante, el cigarrillo, tornaba el ambiente
menos rígido y más casual.
Mi propósito de aquel encuentro era conocer
la “continuidad en el gobierno regional” como muchos lo denominan, y fue así
que la cita fue en intimidad, a solas y con toda la sinceridad del mundo. “La
entrevista es la más pública de las conversaciones privadas” y mi conversación
privada, está resultando ser pública,
¡no puedo con mi genio!
Nuevamente me embargué de ese conocimiento
desbordante que él transmite al hablar, su conocimiento político,
administrativo, conferencial y su pasión por la región verde, era el
complemento perfecto para conocer más de estos temas políticos administrativos,
que siempre critiqué, pero a los que no dediqué el tiempo necesario para conocer
a fondo.
Sin duda esta conversación de a dos, no me
hizo la experta en temas basados en administración pública, proyectos de
desarrollo y estructura de presupuesto de un gobierno, ni los pro y contra de
asumir un cargo, pero si pude conocer los limitantes que cada persona posee.
Nunca me hubiese imaginado que una persona con tanto desenvolvimiento en
público, dando conferencias magistrales, no tenía la afición por leer, ni por
escribir, así irónicamente como suena esta realidad, fue sorprendente para mí y
a partir de ello, terrenalmente fuimos dos personas en un mismo contexto, él, yo
y el diálogo que nos unía.
La
cualidad maestra de mi acompañante en diálogo, era el uso de la inmensa ventaja
de su erudición, esa erudición verdadera, insondable, arcana, a través de la
cual es posible construir todo un mundo imaginario, utilizando sus reflejos, y
sus caminos y entreveros como si se tratara de un laberinto imposible, un
laberinto dentro de una región verde.
Después
de varias horas, horas que pasaron rápidamente, me quedé satisfecha de haber
conocido un espacio que ignoraba, de abrir los ojos a la realidad y a los
limitantes, esto podría sonar a admiración, pero no, lo que valoro y valoraré
siempre, es que una persona, sea quien sea y con el poder que tenga, pueda
soltarse, abrirse de corazón y mostrar su mejor vitrina, pero no aquella
vitrina vista desde fuera, sino la que en el reflejo, uno sienta que está
dentro.
Nunca
pensé que en una conversación de dos horas, iba a comprender el significado y
la importancia que tiene el diálogo en nuestras vidas, días después lo
comprendí.
La noción de diálogo está directamente relacionada con la idea de
sociedad humana ya que la misma no puede existir si las personas que la
componen no pueden comunicarse entre sí.
Hoy en día la idea de
diálogo se utiliza mucho en el contexto de la sociedad toda en lo que respecta
a la tolerancia y respeto por las diferencias de los otros miembros de la sociedad. Es muy
importante en todo momento. Sin embargo, hay situaciones sociales en las que el
diálogo gana un poder preeminente y es realmente útil para resolver problemas:
esto es así cuando hablamos de conflictos (armados o no), de peleas entre
personas o incluso países, de que sea necesario llegar a un acuerdo, etc. En
todos estos casos, el problema a resolver siempre llegará a mejores resultados
si esa solución se busca a través del diálogo y de la puesta en común de los
elementos que la componen.
¿Palabreo o realidad? Si
recapitulamos en el tiempo, y analizamos el por qué ciertos conflictos dentro
del país se solucionaron, llegaremos a la conclusión, de que fue gracias al
BENDITO DIÁLOGO, tal es el caso del baguazo.
¿Milagro? No, es lo más
sencillo que pueda existir y lo menos utilizado. Sin ir más lejos, hasta en las
guerras más intensas y profundas, como son las peleas con nuestra pareja, la
pastillita de la felicidad, es el diálogo que conlleva a solucionar en el acto
lo que ese momento enciende la llama del disgusto.
Estar nuevamente en
intimidad, me enseñó a utilizar el diálogo y descubrir la magia que éste posee
y créanme que bastante falta me hacía, pues al estilo del psicólogo Tomas
Angulo y su nuevo libro NO ME JODAS, estaba
a punto de cambiar de nombre a mi pareja por el título de aquel bendito libro.
Dialoguemos, pero, no me
jodas mi amor…
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