“La velada romántica que tanto anhelé, un viaje
inesperado, un atardecer en pareja, un momento en familia, mi graduación, los momentos de relax en la
universidad, el beso más apasionado, cuando por fin un “te amo” esbozó una sonrisa, sorpresas en un día especial, la sonrisa de un
niño en la calle, cuando comparto lo poco que tengo, cuando la depresión se
curó con la visita de mi mejor amiga, cuando a la distancia grandes amigas me
dicen lo especial que soy”.
Las noches
buenas, tienen una esencia especial, características
en común, ese cosquilleo en el estómago, el corazón palpitando a mil y la
sonrisa que no se borra en semanas. Las
noches buenas previas a la Navidad en mi
vida, significaron mucho. De niña me vestía con la mejor ropa, mis ojos
brillaban esperando que el teléfono sonara y fuera papá, que mis abuelos me den del doble de amor, que
mi madre intenté darme una sorpresa (la cual nunca era sorpresa, porque mi
curiosidad siempre estropeaba los planes) o que simplemente prender una luz de bengala,
fuese mi mejor hazaña de la media noche.
Las
celebraciones por Navidad, tienen distintas tonalidades: alegres, solitarias,
entrañables, tristes o una simple comilona de pavo, panetón y chocolate, con
sus champagnes adulterados respectivamente.
Este año, los
ánimos están bajoneados, que ni si quiera el entusiasmo de mi madre, a quien no
me atrevo a bajarle un solo decibel de su gran espíritu navideño que hace que
mi familia se una un poquito más, impide que me invada una nostalgia que no
puedo evitar.
Esta Navidad me
agarra un poco sensible, porque ha sido un año movido, lleno de retos, mucho
trabajo y nuevas aventuras. He sentido, como nunca antes, la decepción de haber
perdido amigos a los que quise mucho y por mucho tiempo. Esto me ha quitado un
poco de inocencia y quizás me ha robado un trozo de fe en las personas y ha
hecho crecer mi desconfianza, pero, sigo creyendo que todo es parte de un
aprendizaje que sólo terminará cuando uno quiera dejar de aprender.
He tenido la suerte de encontrar personas nuevas que se han dado el
trabajo de conocerme y dejarse conocer, y a las que les tengo mucho cariño
ahora.
No puedo
imaginar que existan las mentes maquiavélicas en las personas en fechas donde los villancicos, las luces por
todos lados y la algarabía generalizada te bombardean como si debieras estar
obligado a estar feliz solo porque es Navidad.
Y a propósito de
los días que vivo, les digo que detrás de esta pantalla, desde que la que les
escribo, hay una chica común y corriente,
que trabaja, ríe, llora , que es
sensible, dura en algunos casos, que comete errores (y muchos) y que está llena
de defectos, debilidades, carencias y también virtudes. Tan real y tan de carne
y hueso.
Perdonen que en
este artículo no los haga reír, cuestionarse, identificarse, enfurecerse por
algo que les cuento. Hoy escribo lo que siento y lo que vivo. Hoy muy a mi
estilo, me quedé conmigo misma en esta Navidad.
Además, hay
buenas noticias, simplemente porque la vida es así. Te quita algo, pero siempre
estira la mano para darte algo mejor. Lo
mejor de la Navidad, es el amor en la familia, disfrutar de los amigos, esos abrazos
esperados, la confianza ilimitada, incondicionalidad, complicidad, generosidad,
esas risas interminables y todo el cúmulo de amor oprimido en el pecho y
olvidado por los problemas banales de la vida, es decir, el kit de
supervivencia que todos necesitamos para llenar de alegría y buenos recuerdos
alguna época en nuestras vidas y que sirven de almohada para abrazar cuando ya
no están y la vida se pone dura.
Papa Noel ha
sido regalón conmigo y eso me hace feliz. Es bonito tener una persona que te
ame y a quien amar, que te llame a las doce, te desee una feliz Navidad, este a
tu lado y hasta te sorprenda con un regalo, cuando en realidad su nivel de
detallismo, es un poco greench. El amor de mi madre es la cúspide de todo y esos amigos que algunas veces los he olvidado
y que siempre me repiten en cada uno de sus actos que no estoy sola, que nunca
voy a estar sola.
Por eso, a todos
y cada uno de ustedes, solteras, solitarios, con lindas familias, con familias
que se derrumban, a los que están lejos, a los que reniegan de la Navidad, a
los que les gusta, a los que extrañan a alguien, deseo que hayan pasado una LINDA
NAVIDAD.
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