AKRA

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viernes, 26 de diciembre de 2014

Noche “buena”



“La  velada romántica que tanto anhelé, un viaje inesperado, un atardecer en pareja, un momento en familia,  mi graduación, los momentos de relax en la universidad, el beso más apasionado, cuando por fin un “te amo” esbozó  una sonrisa,  sorpresas en un día especial, la sonrisa de un niño en la calle, cuando comparto lo poco que tengo, cuando la depresión se curó con la visita de mi mejor amiga, cuando a la distancia grandes amigas me dicen lo especial que soy”. 

Las noches buenas, tienen  una esencia especial, características en común, ese cosquilleo en el estómago, el corazón palpitando a mil y la sonrisa que no se  borra en semanas. Las noches  buenas previas a la Navidad en mi vida, significaron mucho. De niña me vestía con la mejor ropa, mis ojos brillaban esperando que el teléfono sonara y fuera papá,  que mis abuelos me den del doble de amor, que mi madre intenté darme una sorpresa (la cual nunca era sorpresa, porque mi curiosidad siempre estropeaba los planes) o que simplemente prender una luz de bengala, fuese mi mejor hazaña de  la media noche.

Las celebraciones por Navidad, tienen distintas tonalidades: alegres, solitarias, entrañables, tristes o una simple comilona de pavo, panetón y chocolate, con sus champagnes  adulterados respectivamente.

Este año, los ánimos están bajoneados, que ni si quiera el entusiasmo de mi madre, a quien no me atrevo a bajarle un solo decibel de su gran espíritu navideño que hace que mi familia se una un poquito más, impide que me invada una nostalgia que no puedo evitar.

Esta Navidad me agarra un poco sensible, porque ha sido un año movido, lleno de retos, mucho trabajo y nuevas aventuras. He sentido, como nunca antes, la decepción de haber perdido amigos a los que quise mucho y por mucho tiempo. Esto me ha quitado un poco de inocencia y quizás me ha robado un trozo de fe en las personas y ha hecho crecer mi desconfianza, pero, sigo creyendo que todo es parte de un aprendizaje que sólo terminará cuando uno quiera dejar de aprender. 

He tenido la suerte de encontrar personas nuevas que se han dado el trabajo de conocerme y dejarse conocer, y a las que les tengo mucho cariño ahora.
No puedo imaginar que existan las mentes maquiavélicas en las personas en  fechas donde los villancicos, las luces por todos lados y la algarabía generalizada te bombardean como si debieras estar obligado a estar feliz solo porque es Navidad. 

Y a propósito de los días que vivo, les digo que detrás de esta pantalla, desde que la que les escribo, hay una chica común y corriente,  que trabaja, ríe,  llora , que es sensible, dura en algunos casos, que comete errores (y muchos) y que está llena de defectos, debilidades, carencias y también virtudes. Tan real y tan de carne y hueso.

Perdonen que en este artículo no los haga reír, cuestionarse, identificarse, enfurecerse por algo que les cuento. Hoy escribo lo que siento y lo que vivo. Hoy muy a mi estilo, me quedé conmigo misma en esta Navidad.

Además, hay buenas noticias, simplemente porque la vida es así. Te quita algo, pero siempre estira la mano para darte algo mejor.  Lo mejor de la Navidad, es el amor en la familia,  disfrutar de los amigos, esos abrazos esperados, la confianza ilimitada, incondicionalidad, complicidad, generosidad, esas risas interminables y todo el cúmulo de amor oprimido en el pecho y olvidado por los problemas banales de la vida, es decir, el kit de supervivencia que todos necesitamos para llenar de alegría y buenos recuerdos alguna época en nuestras vidas y que sirven de almohada para abrazar cuando ya no están y la vida se pone dura. 

Papa Noel ha sido regalón conmigo y eso me hace feliz. Es bonito tener una persona que te ame y a quien amar, que te llame a las doce, te desee una feliz Navidad, este a tu lado y hasta te sorprenda con un regalo, cuando en realidad su nivel de detallismo, es un poco greench. El amor de mi madre es la cúspide de todo y  esos amigos que algunas veces los he olvidado y que siempre me repiten en cada uno de sus actos que no estoy sola, que nunca voy a estar sola.

Por eso, a todos y cada uno de ustedes, solteras, solitarios, con lindas familias, con familias que se derrumban, a los que están lejos, a los que reniegan de la Navidad, a los que les gusta, a los que extrañan a alguien, deseo que hayan pasado una LINDA NAVIDAD.

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