“Era de noche, estaba en una esquina poco transitada
esperando que llegará a recogerme mi amiga. Al otro lado de la calle vi que un
hombre me miraba. Él se relamía los labios mientras temblaba lentamente y sus
manos ocultas revelaban lo que estaba haciendo: se estaba masturbando”.
¿Y si las cosas fueran al revés? Si el hombre
va por la calle caminando tranquilo y de repente se le cruza una chica y
le dice “bombón” y luego va otra que le dice “papacito” y se le atraviesa una
más que se le planta en frente y le quiere tocar por delante.
Imaginen que no todas las que piropean son mujeres lindas o de su edad, sino mucho mayores. Mayores y feas, ¿qué sentirías?. Imaginen vivir todo esto desde los 12 o 13 años, todos los días, a toda hora. ¿Les gustaría?
“Paremos el acoso callejero”, es un sitio de las redes sociales creado por la socióloga de 33 años Eli Vallejo, es un espacio de catarsis para las mujeres que son abordadas en la calle por tipos que las silban, les hacen gestos vulgares, las rozan, las frotan o las tocan. En este espacio en las redes sociales se motiva a que las mujeres hagan un stop a todo tipo de acoso callejero y hasta cibernético.
El machismo, acoso, agresión. El macho de la calle ha migrado a las redes sociales.
“Ya deja de hacerte la intelectual y dedícate a bailar. Además ya te quiero ver entre hombres, debes ser una loca en la cama. Lo único que quiero antes de morir es estar con una loca como tú en la cama”, esto escribió un sujeto en el facebook de la periodista Patricia Del Río, para quien no fue gracioso: “Todas las veces que las mujeres recibimos una descalificación tan burda como esta, nos invade la impotencia, la rabia”, escribió en una columna.
En el Perú, el machismo se premia, con escaso criterio, el jurado de Social
Day, comunidad que premia a bloggers y páginas de redes sociales,
reconoció a “Machoperuano que se respeta” como la página de Facebook más
visitada y la más votada por el público.
Esto es un pequeño extracto de lo que publican “las
joyitas”: “claro, si pesa más que un pollo... me la follo”, “al toke, no dejes
para mañana lo q te puedes comer hoy jaja”, “si hay césped... hay partido”, “se
aplica siempre en el ring de las 4 perillas no hay edades ni tamaños”, “donde
hay pelito no hay delito”, “¿por qué todas las feministas son feas “vayan a
cocinarle al marido en vez de estar escribiendo cojudeces” (Macho peruano que
se respeta).
Premiaron una página como esta en un país en el que se han reportado 1.190 denuncias por violación sexual en los primeros tres meses de este año. Violaciones que tienen a niñas como protagonistas en un 70% de las denuncias.
Perú, un país en el que un tipo te puede meter la mano
en el micro y no pasa nada. Perú, uno de los peores países del mundo para ser
mujer, según el The Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial por la
marcada desigualdad en el acceso a la salud y a la educación de las mujeres.
Vivimos a diario al estilo callejero, en todos los
ámbitos de nuestra vida, por ejemplo, en una asamblea de regidores de la
Municipalidad de Lima, un regidor le dice a una regidora: “si tú osas hablar de
mí, yo hablaré de ti, y sacaré cosas tuyas”.
Ante este acosamiento callejero que sufren miles de
mujeres en nuestro país, el Gobierno propuso un proyecto de ley para que el
acoso callejero sea delito, el planteamiento señala que ya no es necesaria la
violencia ni la amenaza para que acosadores sean sancionados.
La propuesta del gobierno, que finalmente deberá ser
aprobada por el Pleno del Congreso, plantea la modificación de los artículos
176 y 176a del Código Penal, referidas a los Actos contra el pudor y Actos
contra el pudor en menores, respectivamente.
La Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables,
Carmen Omonte, precisó que la propuesta legislativa señala que ya no es
necesaria la violencia ni la amenaza contra las mujeres para que los acosadores
sean sancionados. Ambas acciones serán consideradas como agravantes del delito.
Involucrémonos denunciando, hablando, exigiendo.
Expresemos nuestra incomodidad. De otro modo, ¿cómo se darán cuenta que no es
normal, que no es natural, que no nos gusta, que es una conducta aprendida que
se puede evitar? Hablemos entre nosotros, entre nosotras, con nuestra familia,
con nuestros amigos, con el vecino, con la vecina, con la recepcionista, con el
panadero; con quien sea, ¡hablemos! (M.S)
“Faltar el
respeto no te hace más hombre”
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