“De vez en
cuando me loqueo, pero no pasa nada” “Con un poco de esto no me volveré adicto”, “Te relaja, solo es un ratito”. Estas son algunas de
las frases salidas de jóvenes que consumen drogas.
Campañas y más campañas en los centros educativos en
dónde se informa sobre los riesgos que se corre al consumir drogas y cómo decir
NO. ¿Creen que eso funcione?. Cuántos alumnos, padres, docentes y la misma
ciudadanía saben a ciencia cierta dónde los adolescentes y jóvenes pueden
comprar drogas, cuántos saben que a las
afueras de los centros educativos a vista y paciencia de todos se
microcomercializa droga. Son los docentes, padres y estudiantes que observan
esta venta como si estuvieran de espectadores en una de esas películas colombianas,
con canchita incluida.
El problema no radica en ¿qué es la droga?, sus causas
y consecuencias. Actualmente somos protagonistas de una realidad totalmente
alarmante. El hecho es que en una ciudad como la nuestra, se acepta y se toma
con total normalidad que una persona consuma drogas y se silencia situaciones
que lo único que hacen es alimentar a los peces gordos a través del
narcotráfico, así se incrementa los índices de drogadicción en una sociedad.
No hace mucho cayó un grupo de jóvenes en un conocido
bar de nuestra ciudad, ¿quiénes integraban?, una modelo, un colombiano, dos
jóvenes que dentro del círculo social eran muy bien visto, amigueros y un “pan
de Dios”. ¿Qué paso?, absueltos, y el pez gordo feliz, no se profundizo en la
investigación por ser de índole mediático, se dejó en libertad a los
implicados, como si salir a tomar unos tragos y cargar con drogas, fuese algo
normal. En ese suceso, no estaban conversando sobre lo bien que la vida les
trataba, para la mayoría de las personas pensantes lo que hacían eran “bissness”
y ahora los angelitos están premiados.
El narcotráfico produce
millones de dólares, que hace que se convierta en uno de los mercados globales
más atractivos que jamás ha existido. Además, es tanta la adicción del individuo
que la trafica, que no puede parar de hacerlo.
El sábado
por la tarde fue intervenida una joven
natural de Yurimaguas cuando pretendía viajar a Trujillo transportando
más de doce kilos de pasta básica de cocaína procedente de la provincia de Alto
Amazonas.
“Fue una
mujer a la que conocí en la provincia de Bellavista que me entregó la mochila
con la droga cuando estaba en la plaza Mayor de Tarapoto, por ese trabajo
me iban a pagar en Trujillo dos mil nuevos soles, lo hice por necesidad y yo no
tengo que ver nada con la gente que está metida en el narcotráfico” manifestó sollozando Nelly Villegas, quien al verse
descubierta por la policía rompió en llanto, manifestando que era la primera
vez que iba a transportar droga y estaba arrepentida de haber aceptado el
trabajo de “Burrier” sin medir las consecuencias. (H.A)
El mundo de las drogas cada vez resulta más atractivo
ante los ojos de muchos, los más de mil intentos por disminuir ese consumo, se
está yendo al tacho. Ahora consumir drogas te da el pasaporte para estar dentro
de la “gentita” de tu ciudad y dejar de ser visto como bicho raro, como si no
consumir drogas te da el título de “nerd”.
Las ganas por
querer hacer dinero fácil cada vez cautiva más, y no sólo me refiero a quien
está en las afueras de los centros educativos vendiendo a cinco o diez nuevos
soles un paquetito de cocaína o marihuana, sino que dentro de esta gran mafia,
lamentablemente está implicada la policía, docentes, familiares, mototaxistas,
etc. Son muchos ¿cierto?.... mientras tanto los peces gordos siguen nadando en
dinero a costas de la pérdida de muchas vidas ingenuas y hasta estúpidas.
Las familias en todo el Perú no nos libramos de tener
un primo, sobrino, hermano o un tío que este sumergido en las drogas, por
ejemplo mi primo destruyó a su familia y perturba la tranquilidad de los
vecinos, mi amiga llora por la muerte de su hermano por sobredosis de droga, mi
vecino consume drogas y es ligth, el mototaxista que se pasea por mi cuadra
coloca marihuana en los colegios. Estos son unos cuantos ejemplos de lo que una
sociedad se convierte, y ante esto, todos nos convertimos en “cómplices”.
A dos días de haber celebrado el Aniversario de
nuestra hermosa, enigmática y potencialmente rica tierra tarapotina, sólo queda
decir que es momento para hacer algo y no dejar que nuestra sociedad se
arrastre al alcantarillado de la droga. Estamos a tiempo.
No a la deforestación de vidas. Al igual que las
generaciones necesitarán de agua, también necesitarán de personas libres de
drogas en una sociedad.
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