Tomando una taza de café bien cargado, así como el alma de la
mujer, con ese exquisito aroma, acompañada de una leve garúa que se acentúa en
la ciudad, extrañamente ese olor a tierra mojada me excita el alma y me
traslada a pensar un sin fin de cosas, muchas de ellas irónicamente antes no
tenían respuesta y hoy tienen más de una, lo que hace que mi cabeza con algo de
locura llegue al punto de haber tenido un TEC grave después de un accidente de
recuerdos antes enterrados.
Todo empezó cuando
tenía 12 años de edad, rompiendo las reglas básicas del juego de la botella me
negué a dar un beso al loco y demente compañero de clase que no era más que un
sucio y patán; pues creo que desde ese patán empezó el tema de la mala suerte
para mí y la buena suerte para ellos.
Ahora veinticuatro años después, puedo decir que soy una
Comunicadora Social exitosa, pero con la maldición que me acompaña melosamente
y no quiere desaparecer.
En una reunión de calzones en dónde reencontrarse con las
amigas, hablar de sexo, hombres y aventuras es lo que resalta en el magno
evento, nos pusimos a hacer una recopilación de nuestros “exs” entre amigos cariñosos
y novios formales, pum!!! gran sorpresa cuando en resultado de ello, el 90% de
esos que formaron parte de mi vida, han encontrado el amor verdadero, están
formalmente y hasta casados con aquellas señoritas que aparecieron en sus vidas
después de mí.
¿Soy el amuleto de la
buena suerte o soy su training personal muy efectiva que los prepara para que
puedan desarrollarse plenamente en eso que se llama “amor”?, si es de esa manera, pues no soy la
que critica a los hombres por ser “Don Juanes de mami” o los “pendejitos
infieles detectables”, sino porque ni siquiera estos “condenados” me han dado
los créditos de su desarrollo amoroso.
Ahora sé que aquella niña, rompe corazones, se hizo mujer y
esa mujer atrajo más de un “intento de príncipe”, lo más loco fue que ellos me
dieron felicidad, me engalanaron y así pasamos de 1 a unos cuantos más, la
lista se alargó y las decepciones también, pero sin embargo tras esas decepciones,
fui la que les enseño a amar, a ser hombres y a poder estar con una, no con
miles.
Lo que yo siempre he buscado es un novio, un novio de bien,
apto y capaz en todo lo que se refiere al campo del amor, incluyendo el sexo,
sabía que no venía en caballo, ni era azul y que tampoco podía escoger por
catálogo a esos papacitos semidesnudos y bastantes musculosos, NO, no eran tan
reales ni cercanos, sin embargo un intento vago de copia de esos ideales aparecieron,
al principio costaba acostumbrarse, luego ya la práctica me hizo maestra de
este arte, el enamorarme ya no era protocolar, no al menos de aquellos tipos de
los cuales no buscaba más que invertir mi tiempo de ocio para no compartirlo
con la soledad, esa que me resultaba un tanto antipática y así empecé a ganar
cancha en esto que se llama “relaciones amorosas”.
Mis amores de juventud han sido y son peculiares, en lo que
respecta al amor me he vuelto incrédula, no soy de las que prefiero “amores de
barra” que salidas al cine, pero antojadizamente me provoca otras cosas que tan
cursimente el amor y ese tipo de relaciones no me proporcionan.
Bendición o simple condena la que adquirimos las mujeres con
la “intuición”, deseosa ante los hombres o simplemente detestada a la vez. ¿Qué
haríamos sin la intuición? ¿Seríamos las mismas?, inseguridad, desconfianza,
quizás señores, pero ustedes buscan su propia condena, incluso ustedes buscan
de quién aprender y aprenden bien, ellos aprendieron conmigo, yo gané experiencia,
maestra o no, esta vez los créditos me los llevo yo.
¿Así que te crees jugador?....Bienvenido YO SOY LA
ENTRENADORA….
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