Ricardo y Lily comienzan una
historia de amor que, en vez de durar lo que duran los amores a esa edad, se
convertirá, al menos para él, el “niño bueno”, en el amor u obsesión de toda su
vida por ella, la “niña mala”.
“La niña mala” permaneció como un
paradigma del egoísmo y sobre todo del arribismo, la “niña mala” significa una
clara inversión del código machista dentro del mundo social, pues vemos a un
hombre completamente sometido a la voluntad de una mujer.
La frases utilizadas por Vargas
Llosa en ésta obra, van revelándose en
la vida real: “me dejó hecho una noche por muchos días”, “se dedicó a mí en
cuerpo y alma”, “Se me quedó mirando con
una carita de mosquita muerta”. ¿A qué me refiero con la realidad?, claro está, mediáticamente la
exposición casi protagonista de la Ciudadana Heredia en las repetidas
apariciones sociales.
Hay un cierto aroma a perfume de
mujer cuando el manejo del movimiento político se hace y se deshace, presentándose a Nadine en un
liderazgo natural, en donde ser “calzonudo” no tiene importancia, desde el
punto de vista de Humala.
Así como la novela de Vargas
Llosa, donde se presenta una relación tormentosa y enfermiza de dos
amantes durante cuatro décadas con el trasfondo de los tumultuosos cambios
políticos y sociales que se vivieron en la segunda mitad del siglo XX.
Trasladándolo a nuestras páginas
amarillas del Perú, se plasma varios
sucesos abruptos, violentados y que hasta fueron decisivos para la política
peruana en nuestro gobierno, creo que pedirle a la Ciudadana Heredia que
respete ciertos ámbitos y límites no es machismo, es respeto mínimo por el
orden político, legal e institucional. (U.M)
¿Cuál es el punto?, que SÍ tenemos un problema con Nadine, pero
que se termina dando rienda para que
ella quiera victimizarse. Como Toledo que hasta ahora se cobija y defiende de
todos sus atropellos diciendo que es víctima de racismo, por ser cholo, y sigue
rebosante, campante como él mismo sabe hacerlo. Bueno, si de pesca
exitosa hablamos, la misma coartada le funciona a la Ciudadana Heredia con el
machismo, Nadine no es sólo un problema, a estas alturas del gobierno, es EL
problema.
Fue un suceso en el que nuestra
“niña mala” ha causado polémica en Chile, causando críticas en las redes
sociales, salió a la luz su tan antojoso protagonismo, recibiendo por enésima
vez honores que no le corresponden.
En “Travesuras de la niña” mala
convergen cuatro conceptos que Mario Vargas Llosa subraya como capitales del
novelista francés: violencia, rebeldía, sexo y melodrama. La ambición de la
niña mala, su necesidad de escala social se va fraguando con la misma hechura
de una personalidad enormemente magnética, imán que lo tiene instaurado Nadine
en su vida personal, política, amorosa y en sus ambiciones claramente notorias,
que a un futuro podría no sólo ser un ideal sino una realidad.
Hay quienes confundimos el
término “Sensatez” con “Sometimiento”. ¿Hasta cuándo Cornejo estará como Primer
Ministro?, será hasta cuando le dé la gana a la primera dama. Nunca como ahora
las palabras “Primer Ministro”, “Gabinete”, “Ejecutivo” han sonado tan vacías.
Es normal que no respeten a
Ollanta quienes nunca apostaron por él, pero quienes sí votaron por él creyendo
que de ganar las elecciones, él sería quien gobernaría el país, simpatizantes
que en su mayoría se localiza en el sur del país, y donde actualmente la
popularidad de Ollanta ha disminuido a un 13 % , eso es totalmente claro, de
una apocalipsis que ya se venía venir.
De aquel Humala que convocaba a
los peruanos a cambiar algunas cosas, no queda nada. Lo que se ve ahora es a un
hombre inseguro, un presidente usurpado, una sombra, un modo en silencio.
Ante un Perú canceroso, los que
se volvieron Humalistas ante la posibilidad de que Keiko llegáse al poder es para tener una república de todos, que los
trabajadores volvieran a tener voz, que los problemas fueran atendidos y
solucionados. De eso se trataba los cambios que Humala juró realizar, nada del
otro mundo en realidad. ¿Dónde están?, su 80% centrado en las polémicas causadas
por la señora Heredia, generando la devastación política.
¿Se sentirá triunfante Nadine?,
que en sus últimas intervenciones sólo mostró su grosera intromisión de una
persona sin cargo oficial. Los peruanos están cansados de los excesos de la
primera dama, de su amor por la figuración, de su indiscreta manera de
ambicionarlo todo.
Son las Travesuras de la niña
mala Nadine que está causando cáncer político. El pueblo eligió a Ollanta para
que hiciera los cambios que prometió hacer solemnemente, el pueblo no eligió a
Nadine Heredia.
Si el Perú fuera una telenovela
de mal gusto, Nadine sería la exitosa intrigante que llegó a la cima pisoteando
derechos ajenos y duplicando los propios. Felizmente todavía el Perú no es una
telenovela, no nos importa que manejen un “Gobierno en Familia”, que sea la
“Pareja Gobernante”, la “Señora Protagonista”, de pretender ser “Embajadora de
todos los intereses”, cuando lo que le interesa son propiamente los suyos. (C.H).
Necesitamos cambio en el Perú, no
telenovelas repetitivas y cansadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario