Terminas feliz o
decepcionada, a veces te conformas y en otras lo ayudas. Ésta faena siempre deja
extasiada. Lo esperas con ansias, te arreglas y esperas disfrutarlo de inicio a
fin. Es un intercambio que sorprende y encandila. No lo hacemos muy seguido y
todo depende del entusiasmo que le agregue y la motivación que aparezca.
Los encuentros ya no tienen
la misma intensidad, el compromiso y el figuretismo se empoderan socialmente.
Ni perfumes, ni vinos, ni carteras, ni peluches, nunca nada es suficiente,
mientras tanto la “unión, paz y felicidad” que trae el bonachón de Papa Noel en
Navidad, se terminan esfumando como si todo siempre fuese una competencia.
Este mes se caracteriza por
los “milagritos”, por el amor o al menos eso es lo que pregonan algunas
personas. Con la llegada de diciembre se da inicio
a los juegos del “amigo secreto”
y con ello, la vida empieza a
complicarse.
En estos
intercambios siempre se desata una guerra por querer ser “el mejor regalón”, porque quedas bien y por
el simple deseo de reciprocidad, sientes que tienes el derecho de tener el
“obsequio soñado”.
El amigo secreto, santa
secreto, amigo invisible o angelito, es un juego muy popular
en el que participan varias personas que se hacen regalos entre sí.
Alternativamente, los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas a sus
correspondientes amigos utilizando seudónimos, en estas cartas expresan lo que
sienten y piensan acerca de su compañero de juego y a la vez comentan
características con el fin de dar pistas sobre su identidad. Todo bonito, en
teoría.
¿Quién no ha jugado al
amigo secreto? Todos hemos caído en ese intercambio social que se ha convertido
en carnicería por “querer siempre más”. Este popular juego resulta estresante, porque la dosis de interés
aumenta y con ello la esencia de compartir se esfuma, lo superficial se apodera
de las personas, volviéndolas locas.
Ya no existen amigos
secretos, sino más bien “amigos indiscretos”, aquellos a los que no les importa
susurrar, hablar o simplemente “rajar” porque el regalo no se adecúa a sus
exigencias. Son esas especies de personas que están acostumbradas a dar para
recibir, siempre con la condición de tener lo mejor, sin importar cómo lo
tienen que lograr.
Por eso cuando juegues al amigo secreto y el regalo que te dieron no es de tu agrado,
CIERRA la boca y no te estés quejando toda la noche. Estas actividades se hacen
con la finalidad de confraternizar y para poner en manifiesto la “unión, paz y
felicidad” que aflora en Navidad, no es una competencia de quién regala lo más
caro o quién condiciona qué regalo quiere recibir y cuando no lo obtiene, se
queja como una niña que no le dan helado.
Dejen
de gastar tanto dinero en trivialidades, ¿qué importancia tiene? No se
dan cuenta que muchas personas están sufriendo, están hambrientas, no
tienen nada, no hay regalos, no hay
almohada donde apoyar la cabeza, ni zapatos para caminar. Diferentes países,
diferentes realidades y ellos solo quieren algo: AMOR.
Un abrazo, un beso, una carta, una canción, la
declaración de tu vida, el viaje soñado… todo lo que se hace en la vida tiene
que ser bien hecho. Por eso, si vas a hacer algo, ¡hazlo con ganas!
Y tú
¿cómo lo haces?
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