Es algo de lo que casi
nadie habla, pero que todo el mundo hace. Y, además, algunos con bastante
frecuencia. Hacer el amor contigo mismo, es tan natural como comer o dormir. Cuando pensamos en el deseo sexual, imaginamos
a dos o más personas juntas. Sin embargo, no es el único medio de alcanzar el
séptimo cielo, a veces solos podemos lograr cosas maravillosamente placenteras.
¿Te has masturbado
alguna vez?, más de una se ha puesto como un tomate cuando alguien le hizo esta
interrogante y es que el amarse a uno mismo, sigue siendo un tabú. Algunos
consideran que es una práctica sucia y que
si la haces estando en pareja, es porque tienes problemas en tu relación. Otros
blasfeman mitos y horrorizan diciendo que podrías quedarte ciego de tanto
practicarlo. Palabras puestas en boca, probablemente, de personas reprimidas.
El fin de semana “la masturbación” fue
el tema de conversación con un grupo de amigos. Uno de ellos me comentaba
eufóricamente su experiencia de vida en España por cerca de 5 años, las veces
que sufrió una erección al ver a las mujeres en prendas menores caminar de lo
más tranquilas y las veces que tuvo que encerrarse en algún baño público para desfogar.
Ahí me di cuenta lo cuadriculados que son los hombres peruanos, cuán reprimidos
y cuán alborotadas están sus hormonas como para no poder controlar sus deseos.
El mayor secreto que me confesó, es lo que muchos de los inmigrantes pasan en
tierras lejanas y es el tener que acudir a la “mano amiga” para poder
sobrevivir, la masturbación termina siendo la amante preferida en camas
lejanas. Lo más curioso de esta conversación, es que al contarlo sufría. Me
imagino que al regresar a su Rioja, su ciudad natal, se divorció de su mano
amiga, para poder tener otros pasatiempos carnales. Después de un par de
cervezas, la sonrisa volvió a su rostro, creo que recordar sus vivencias le
subió la temperatura, tanto que ni un baldazo de agua helada por Carnaval, lo podía
calmar.
Para
los que satanizan la masturbación diciendo que es mala y sucia, les aseguro que nunca se han planteado que el placer siempre va asociado a la felicidad.
Después
de masturbarte, logras algo inimaginable y valioso: conocerte a ti mismo,
disfrutar en pareja y gritar sin tener temor a nadie.
¿Hay una
forma de ser feliz? , claro, la
masturbación. Es un liberador de tensiones y consigue nivelar tu
satisfacción y amor propio conociendo tu cuerpo, porque si tú no conoces tu cuerpo, no puedes pretender que alguien más te dé
placer.
Hablar
de sexo no es algo que deba avergonzar, al contrario, es algo ¡totalmente
natural! No hay nada sucio en ello, tan solo hay ventajas que muchas personas
se pierden por mitos que no son reales.
En
algunas partes del mundo este tema es
extremo y radical. Por ejemplo, en regiones de África extirpan el clítoris a
las mujeres para que no puedan sentir placer. Cortando de raíz la felicidad más
celestial que puede existir en una mujer, el placer de sentir.
En
gustos, colores y sabores, el mundo es complejo y el sexo es el aspecto más íntimo de
la vida de una persona, todo el mundo tiene sus secretos y es por
tanto, difícil reconocer ciertos gustos a la hora de irnos a la cama. Pero por
raro que nos parezca, existen infinidad de gustos sexuales desconocidos que pueden llegar a ser bastante
divertidos o interesantes.
Hombres
y mujeres disfrutan del arte del placer y gozan haciendo el amor consigo
mismos. Evitando tener que ir a cenar, llenar de halagos, ser cariñosos y hasta
dejando de preocuparse de los celos y la infidelidad. Contigo mismo, no tienes
pierde, solo prepara a tu cuerpo para estar atento al primer tacto de la
mañana, de la tarde, la noche y de un antojo adicional para darte el gustito.
Todo parece indicar
que hemos dejado atrás los tiempos en que las mujeres vivían su sexualidad de
manera reprimida, con culpa y vergüenza. Es por eso que si quieres que algo esté bien hecho, debes
hacerlo tú misma. Así que, Casanovas del
mundo, lo siento, pero no los necesitamos.
Dale play a esta música sensual, tócate
más y ¡A DISFRUTAR!...
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