La mejor ropa interior que exhibiste. Las fotografías que nunca viste. Cada fin de
semana tenía una nueva historia, conocí a más de cinco personas que se
cobijaron en sus brazos, besaron sus labios y sabe Dios qué más. Con él aprendí
a comenzar una guerra firmando la paz. Jugador, agradece, que yo fui tu
entrenadora.
Soñaste con que sería tu príncipe
azul. Pensaste que era la mujer de tu vida. Creíste que sus besos y su “amor
eterno” eran ciertos. Imaginaste que tendrían 3 hijos, 4 perros y una casa con
jardín y columpio. ¡Felicitaciones!, todo salió como lo planeaste, solo que ese
menú no estará en tu mesa, lo calentaste para otra.
Siempre pensé que era era lo sufrientemente lista y
no me equivoqué, aunque para ser sincera, rehabilitar a infieles potenciales y
pendejos maratónicos, no es cosa fácil. El pastel se quedó en la puerta del
horno y otra se lo comió. Sin duda, siempre hay alguien listo para tratar de
reventarte el globo, meter el dedo en la llaga y querer estamparte en el piso.
Todo empezó por el sucio y
demente patán compañero de clase que me quiso besar a la fuerza, “Juego de
niños” dijo mi profesora. El 90% de mis calichines, ahora han encontrado el
verdadero amor, están a punto de casarse, otros están felizmente casados y unos
cuántos más son los esposos ejemplares.
¿Soy el
amuleto de la buena suerte o soy una especie de entrenadora personal
afectiva-amorosa?
Entrenar
afectiva y amorosamente, es un servicio a medida para ayudar a los torpes,
tímidos o estresados a conquistar a otra persona. He conocido a más de un
hombre, la mayoría de ellos, amigos, quienes viven de recuerdos, se quedan
estáticos cuando ven pasar a su ex con su reciente esposo y con ellos, a los
pintorescos hijos. “Pudieron ser míos” se dice asimismo como premio consuelo.
Mientras ella pasa y sonríe internamente, porque sabe que “Nadie le quita lo
bailado”.
En
otros casos, algunas mujeres se han tomado en serio la frase “Vive la vida y no
dejes que la vida te viva” y disfrutaron hasta cansarse, reflexionaron y
dijeron “Ya no, ahora quiero casarme y ser la señora tranquila”, así lo
hicieron y ahora solo evitan cruzarse con los exs con quienes ganaron más de
una carrera de amor, esto con la intención de que su actual “formalito eterno”
no descubra la joyita que fue. La
tentación es grande.
Ser
entrenadora personal afectiva-amorosa, ha servido a muchos a “Sentar cabeza”.
Estoy convencida que en algún momento seré canonizada, por lo pronto esperaré
que mis entrenados me den los créditos en sus votos de amor al casarse o al
menos mi nombre lleve uno de sus hijos.
Detectando
infieles en potencia soy buena, desenmascarando a los frescos “Don Juan” me he
vuelto casi experta, pero entrenando a los futuros y excelentes esposos, soy un
éxito.
Bendición o simple condena la que
adquirimos las mujeres con la “intuición”, deseosa ante los hombres o
simplemente detestada a la vez. ¿Qué haríamos sin la intuición? ¿Seríamos las
mismas?, inseguridad, desconfianza, quizás señores, pero ustedes buscan su
propia condena, incluso ustedes buscan de quién aprender y aprenden bien, ellos
aprendieron conmigo, yo me llevé el premio mayor.
De entrenadora de amor a
entrenadora pasional, de torpes coqueteos a expertos infieles. De ex pendejo a
esposo perfecto. Un año o dos y vuelve al ruedo. Mientras tanto colecciono las
invitaciones a fiestas nupciales. Estoy segura que ese terno hace juego con mi
vestido ¿Vamos a una boda, mi amor?
Mis flores ya tienen su jardín, así que, arranca
nomas…
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