Aquí mando yo, ¿entendido?, las
palabras sublimes con las que la mujer emanaba amor y cariño, se han convertido
en ondas sonoras tormentosas. Está
claro que en las relaciones modernas, los hombres ya no son
esos dictadores sutiles de antaño, que
jamás entraban a la cocina y que llegaban a casa a la hora que les daba la gana.
Ahora, estos hombres son más dóciles que mi cachorro, que me mueve la cola cuando
le coqueteo con el hueso de pollo.
Ese que dice “yo no
soy saco largo” o ese que se cree galante, ese macho, termina cayéndose por las
escaleras cuando se enamora.
Entra en escena el
personaje interpretado por Carlos Álvarez, vestido con un terno oscuro y una
banda presidencial en el pecho: “Hola, les saluda el esposo de Nadine, también
conocido como cosito”. Todo el Perú hace burla de su sometimiento ante Nadine, pues
ella lleva los pantalones en casa y en el palacio.
Sin duda ser
“cosito” se ha puesto de moda. Algunos no quieren ser llamados saco largos, el
apelativo de cosito les resulta mejor marketeado.
Y así entre risas se
mofan cuando suena el celular de Juanito y en altavoz se escucha “Hola mi
cosito rico”. Entre patas el susodicho se avergüenza, pero delante de su amada, él se siente orgulloso y
con pecho de gallo de pelea, es un cosito rico y apretadito.
“Pisao,pisao,te llaman
pisao, pisao,pisao te tengo pisao. De casa no vas a salir, porque la ropa
vas a lavar”. Se urden muchas graciosas maneras de burlarse de un saco largo, hasta
se grafica en composiciones musicales.
Ahí está todo lo que
concierne al pisado, al dominado por su mujer, esa actitud borreguil y perenne
de dejarse pasar encima por su compañera. ¿Será algo masoquista del
varón a ese sometimiento a que se atiene?, o predisposición en genes, destino, antecedentes
de madre dominante, ¿qué será ?
Tantas respuestas que
tejen los personajes singulares, llámense futurólogos, echadores de carta,
psicólogos y demás seres que hay para contestar preguntas casi sin respuestas.
Cada quien encuentra
en una compañera a la horma de su zapato, es decir, siempre habrá uno más
o menos que otro, es la ley de la vida y en el “carácter” también suele
cumplirse esta premisa. Un macho machote de carácter duro, puede
encontrarse con otra de carácter todavía más fuerte o viceversa , y así se
cumple la ley de la dominancia.
¿Eres un hombre subyugado
a la tiranía de tu novia , un esclavo de sus
caprichos de sátrapa? Acaso ¿Eres un pisado? Conoce si lo eres….
Ella:
1. Conoce tus contraseñas
de e-mail , facebook y twiter.
2. Tus amigos ya no son tus amigos, sino los amigos de ella.
3. Enrique Iglesias ya no te parece tan malo.
4. Ella decide sobre tu agenda.
5. Te dice "Cosito” "Osito",
"Gordito" o "Cuchi Cuchi" en público y no protestas.
6. Tienes que pedirle permiso para tomarte una cerveza.
7. Tu novia adoptó un perro que, según te dice, es hijo de los
dos.
8. Tienen una cuenta de e-mail juntos.
9. Ya tus amigos no te llaman.
Si
más de 5 fueron ciertas, estás fregado, eres un reverendo pisado, saco largo o
simplemente “cosito”.
¿Se
vuelven adictos? Cuando estamos enamorados, solemos perder de vista o pasar por
alto características negativas de nuestra pareja como celos, rechazo, actitudes
controladoras o dominantes e incluso agresiones pasivas. Las parejas enfermizas
que se maltratan, viven alrededor de sentimientos pasionales, pasando de gritos
a humillaciones a regalos costosos o súplicas y reconciliaciones intensas, a lo
que muchas veces se hacen adictos, por lo que les resultará difícil separarse.
Ya no te llamas Carlos, ni Jorge, ni Pedro. Ahora tienes sobrenombre horrorosamente cursi, y no solamente para ti, sino también para tu cómplice viril. Y si reclamas, te ganas una escena de novela. ¡Madre mía!
¿Quién pisa a quién? Y aunque el amor es cosa de
locos, los excesos, o te ciegan o terminan por matarte. Las tonalidades del
amor, te invitan a aguantar versos intensos y te brindan la potestad para que
el perro salga a la calle con cadena. Y aunque esté en contra del maltrato
animal. ”Anda cocina nomás cosito, que hoy tengo noche de chicas”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario