Con frecuencia solemos pensar que
nuestros familiares serán eternos, verlos en algunos casos nacer y crecer es
algo totalmente maravilloso, el sólo hecho de ser partícipe de su disfrute de
la vida, ya es algo que nos reconforta el alma.
¿Qué pasa cuando tu cuento de hadas
se termina derrumbando y desapareciendo como si un tornado hubiese pasado por
tu vida y por tu casa? , es el momento en el que empiezas a saborear la vida
desde otro tono de color, eres el
protagonista de un suceso, un desenlace incierto.
¿Cáncer? ¿Alguna vez pensamos que
el cáncer está tan cerca de nosotros?, la respuesta es NO. Siempre vemos esta
delicada enfermedad desde un panorama exterior, apoyar a la Teletón y otros
eventos de recaudación de dinero para enfrentar y luchar las garras de la
muerte parece ajeno a nuestra realidad.
Todas y cada una de las células de
nuestro cuerpo están rigurosamente controladas en lo que se refiere al
crecimiento, la interacción con otras células e, incluso, su ciclo vital. El
cáncer ocurre cuando un tipo de células ha perdido estos mecanismos normales de
control y crece de una forma que el cuerpo no puede controlar.
Los distintos tipos de cáncer
tienen signos, síntomas, tratamientos y pronósticos diferentes, en función del
tipo de células afectadas y del grado de crecimiento celular incontrolado.
Todos los tipos de cáncer,
incluyendo los que se dan en la infancia, tienen un proceso patológico común:
las células cancerosas crecen de forma descontrolada, adquieren tamaños y
morfologías anómalos, ignoran sus límites habituales en el interior del cuerpo,
destruyen células vecinas y, al final, se acaban extendiendo a otros órganos y
tejidos (lo que se conoce como metástasis).
Conforme las células cancerosas van
creciendo, consumen cada vez más nutrientes del cuerpo. El cáncer consume la
energía del niño que lo padece, destruye órganos y/o huesos y debilita las
defensas del organismo contra otras enfermedades.
El cáncer solo afecta a 14 de cada
100.000 niños cada año. Considerando todos los grupos de edad, los cánceres más
frecuentes en la infancia son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral. A
partir de los diez años, también hay una mayor incidencia de osteosarcoma
(cáncer de huesos).
Cada tipo de cáncer afecta a
distintas partes del cuerpo, y sus tratamientos y tasas de curación también son
diferentes. Por lo general, los factores que desencadenan el cáncer en los
niños no suelen coincidir con los que lo desencadenan en los adultos, como el
hábito de fumar o la exposición a toxinas medioambientales. En contadas
ocasiones, los niños que padecen determinadas afecciones de origen genético,
como el síndrome de Down, tienen un riesgo incrementado de desarrollar cáncer.
Asimismo, los niños que se han sometido a quimioterapia o radioterapia a raíz
de un cáncer previo también tienen un riesgo incrementado de presentar otro
cáncer en el futuro.
Una vez diagnosticado el cáncer, es
importante que los padres busquen ayuda para su hijo en un centro médico
especializado en oncología pediátrica (tratamiento de cáncer infantil).
¿Tenemos cultura de salud
preventiva?, es una de las interrogantes
que cuestiona y aclara uno de los grandes problemas en nuestro país. El índice
de aumento es alarmante de casos de cáncer
y peor aún de muertes, es algo que lamentablemente es pan de cada día.
La salud y la mejor calidad de vida
en el Perú es algo que no pasa y está muy lejano a realizarse. Las personas
esperamos que nos duela demasiado la cabeza, que nos aparezcan bultos o
simplemente no poder siquiera caminar, es justo en ese momento que acudimos al
Doctor, a esto llamamos falta de conciencia de salud, si a esto sumamos falta
de profesionalismo de los encargados y la negligencia que prevalece a todas horas del
día y en todos los hospitales del Perú.
Vale hacer una mea culpa por
nuestra falta de actitud de salud preventiva y de pensar que es mejor
chequearse continuamente que esperar que se desarrollen enfermedades graves y
mortales que terminan acercándonos al abismo y hacia la muerte.
La vida se pierde en un minuto, sin
darnos el tiempo para darnos cuenta de la magnitud de las circunstancias.
Asesinos silenciosos que van ganando la batalla.
“Cuando tu sonrisa vuelva a tu
rostro, por fin sabré que ganamos una de las batallas que nos queda por ganar”… Para
Alisson.
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